El gran Espectáculo - Miércoles (4)
- 4 -
10:44 h
Solo un minuto para poder salir fuera y respirar aire fresco. El sudor me pegaba el cabello a la nuca y provocaba que el uniforme fuera más incomodo de lo normal.
Miro a mi alrededor, la mayoría observa el reloj. Todos pendientes de como los segundos avanzan cada vez más despacio en él. Dando la sensación de que se paraba cada pocos segundos y después reanudaba su marcha.
Todos excepto él. Recto y atento a las clases. Apuntando con sus dos bolígrafos todo aquello que se explicaba.
Importante o no.
Azul y negro.
Un cuaderno de anillas nuevo, de tapa gris y hojas cuadriculadas.
Sus ojos siempre fijos en los maestros e ignorando a quien se sentara a su lado.
Riiiiiiing.
Todos chillando, profesor y alumnos. Unos recogiendo sus cuadernos y preparando su comida para salir lo antes posible al patio.
El otro, ignorado, pidiendo silencio y orden.
Recojo mis cosas. Mis dos mejores amigos reanudad su discusión una vez más. Luchando por tener la razón.
Una lucha existente desde el mismo día que se conocieron en primero de infantil. En aquella ocasión para ver quien se sentaba a mi lado en el banco mientras esperábamos nuestro turno para salir a jugar. Ahora para ver quien tenia razón sobre si las chicas eran molestas y los padres perfectos.
Uno apuntaba al si constante. La otra apuntaba al no absoluto.
Lo miro otra vez.
Despacio recoge todas sus cosas. Deja preparadas las de la siguiente clase. Saca su merienda y su zumo. Todo ordenado encima de la mesa.
Se coloca el uniforme despacio mirando el reloj, esperando a que la mayoría de alumnos salga por la puerta en dirección al patio.
Espera paciente, son solo algunos segundos más y podrá estar tranquilo.
Miro el reloj. 10:47 h.
Salgo detrás de mis dos mejores amigos que ya van comiendo por los pasillos. Cruzamos el baño de infantil para llegar antes a la cola que se forma para poder salir.
-No lo entiendes las mujeres son mucho mejor que los hombres. Mil veces mejores que los hombres en todo lo que se puedan proponer en la vida.
-No tienes ni idea de lo que estas hablando. Mi papá puede hacerlo todo mucho mejor que mi mamá. Obviamente hasta yo puedo hacer las cosas mejor que ella.
-No lo voy a repetir. Tampoco te voy a decir de que va mi proyecto, eso me trae mala suerte....
-Tonterías de mujer tonta dicha por una niña igual de tonta.
-Cállate o te pego y te dejo un ojo cerrado de por vida.
-Injusto, yo no te puedo pegar. Mi papá dice que por muy enfadado que uno pueda estar eso no se hace nunca.
-¿Y si ella te pega primero? -preguntó observando a los más pequeños sentados en sus tazas dando la mano y mirándonos a todos cruzar por allí solo para acortar un par de segundos el camino.
-Nada. Lo único que puedes hacer es irte. Da igual si quien te pega es hombre o mujer, la violencia no arregla las cosas. Los abogados si.
-¿Abogados? -preguntó esta vez mirando su espalda.
-Si ellos se encargan de mostrar muchos papeles y tener reuniones muy largas mostrando esos papeles para ver quien tiene razón y quien no, también se enfadan pero siempre mostrando sus papeles sobre la mesa y un boli en la mano.
-Ah, no tenia ni idea.
-Yo si ya que ...
-Tu papá te enseña todas esas cosas. -le interrumpe mi mejor amiga con un tono bastante burlón.
-No niña repelente que piensa que siempre tiene la razón. Nadie me lo ha dicho solo lo he visto en casa. En la sala. En los últimos meses.
-Ah, lo siento.
-Yo no. Al final gracias a esto puedo aprender mucho. De mayor seré de éxito como es mi papá y moveré papeles importantes teniendo largas reuniones con personas mayores que me escucharan mientras apuntan cosas con sus bolis y me enseñas sus papeles pero al final ganare yo.
-Exitoso -le vuelve a corregir ella ante la mirada de odio de mi mejor amigo-. Lo importante, ¿Qué ganaras con esos papeles?
-¡Niños en la fila mantened el orden! Ahora ya pueden salir los de tercero. Por favor, salid en orden y jugad mucho, no tiréis la comida al suelo y procurad no molestar a los de infantil -nos explico como cada día la misma profesora encargada del patio.
Caminamos hacía los bancos situados cerca del patio de tierra de infantil. Estando algunos minutos en silencio terminándome de comer mi merienda mientras ellos observan a los demás niños chillas y jugar.
Miro mi reloj. 10:53 h.
-No lo se -susurra mi mejor amigo con la voz algo triste-. Le he preguntado una sola vez a mi padre, en ocasiones también usaba la forma más formal para poner distancia entre ambos y entre la versión que tanto adoraba de esta que tanto odiaba, ese día se enfado conmigo. Solo salimos una vez a correr y desapareció todo el día -miro sus pies que se balanceaban en el banco sin tocar el suelo y después a los niños de infantil-. Me dejo en el parque. Cuando se presento por la noche no entro a casa. Mi mamá le chilló mucho y claro mis hermanas se pusieron a llorar y yo soy el mayor por lo que las tuve que consolar. Solo chillaban cosas en el patio. Por la mañana se disculpo, todavía llevaba la misma ropa y olía raro.
-¡Oh!
Fue lo único que pude decir. Mirando por encima de su hombro y centrando la vista en mi hermano pequeño que se dedicaba a romper todo lo que sus manos tocaban.
-Ya. No le he vuelto a preguntar, prefiero averiguarlo por mi mismo. Es lo que hacen los adultos y yo soy el mayor de los tres.
-Solo por un par de horas eres mayor que yo. -se quejo mi mejor amiga.
-Da igual, soy mayor y ya. No es mi culpa que llegaras a tu casa por la noche y yo por la mañana. Eso me hace mejor que tu.
-Solo más rápido.
-Mejor más rápido es lo mismo y por lo tanto eso me hace ser el ganador.
-Ni te conocía, no puedes ser el ganador.
-Si lo puedo ser y lo soy.
Una vez más discutiendo.
Una vez más en su propio mundo.
Una vez más en el mío.
Nuestro.
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