El gran Espectáculo - Miércoles (5)
- 5 -
11:11 h
Ya en clase. Mirando otra vez a mi alrededor sin poder concentrarme en aquello que explicaba la profesora. Intranquila. Dibujando líneas sin sentido en el cuaderno. Viendo a los demás sin llegar a mirarlos.
Mira el reloj.
No.
Me pesan los parpados. Siempre me ocurre después de comer, noto mi cuerpo cansado y mi cabeza solo da vueltas y más vueltas. Quiero volver a casa y terminar el proyecto. No todo esta como tocaría estar.
Mira el reloj.
No.
Miles de problemas se me ocurren y estas aparecen en la pizarra. Me centro en ellas y las anoto en el cuaderno mezclándolo con los garabatos de hace algunos segundos.
Mira el reloj.
No.
Las letras se mueven y vibran. Las ideas se ordenan y se desordenan y se vuelven a ordenan y se vuelven a desordenar.
Mira el reloj.
No.
Bailan entre ellas y me enseñan como podrá ser el viernes. Tan perfecto o tan imperfecto que me aterra.
Miro el reloj de forma compulsiva sin ver realmente la hora.
Necesito dejar de hacerlo.
El proyecto es demasiado grande para solo realizarlo una persona.
Dos personas. Una persona.
Me duele la cabeza, me pesan cada vez más los parpados y ya me empiezan a doler los ojos de tanto centrar la vista en la pizarra mientras las letras se mueven. Siempre ignorando el paso del tiempo.
Lento y constante.
Rápido e intermitente.
Me duele el pecho. Los ojos al cerrarlos. Debo mantenerlos abiertos. Me pesan los parpados.
Estoy luchando de forma constante contra mi cuerpo y mi cabeza.
Es agobiante y agotador.
Mira el reloj.
No. Solo quiero poder parar. Todo se me esta escapando de control. Necesito controlarlo todo.
A todos.
Es por su bien, una vez llegue el viernes y enseñe mi proyecto. Una vez les pueda explicar todo lo entenderán. No es fácil, necesitaran un tiempo para adaptarse a él. Algunos días o semanas o meses. Da igual, al final verán que era lo mejor para ellos.
Mira el reloj.
No.
Miro a mis dos mejores amigos apuntando en sus cuadernos, atentos a todo lo que se explicaba ese día.
Le miro a él. Igual de atento que siempre. Apuntando e intercambiando los colores.
Ahora azul.
Ahora negro.
Ahora azul.
Ahora negro.
Ahora azul.
Ahora negro.
Libro abierto.
¿Agenda abierta?
Bolígrafos alineados a su lado, junto a un lápiz una goma y un sacapuntas de color naranja.
Un delgado estuche también de color naranja.
Me mira.
Me susurra algo. Una y otra vez.
No puedo oírle, centro todos mis sentidos en él. Tardo un poco en notar que son palabras sin sonido. No susurra. Solo mueve los labios cada vez más despacio. Deletrea las palabras.
-D-e-j-a d-e m-i-r-a-r-m-e m-e i-r-r-i-t-a.
Le miro sin decir nada. Sin moverme o pestañear.
Mira el reloj.
No.
Le veo suspirar y girarse hacía la profesora.
¿Profesora?
Miro el reloj. 12:47 h.
Falta poco y nos podremos ir.
Veo a mi mejor amiga escribir en un trozo de papel y pasármelo por encima de la mesa.
¿Al final vienes hoy a mi casa a comer?
Sí
No
Mi madre te a preparado lasaña que sabe que te gusta mucho. La empezó ayer, casera.
La miro.
No tenia planeado ir a casa de nadie. Quería ir a mi propio mundo y perderme un poco en él. Tal vez plantear algunos problemas y dificultades del proyecto e intentar encontrar una solución a ellos.
Al final todo será perfecto.
Le devuelvo la nota marcando el sí.
Necesitaba descansar y para conseguirlo necesitaba que llegara ya el viernes.
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