El gran Espectáculo - Miércoles (6)

 

- 6 -


13:o1 h


Veo como la madre de mi mejor amiga nos espera a la salida. Arreglada y bien peinada.

    Sus ojos nos observan a las dos iluminados y brillantes. Una sonrisa acompaña su mirada. Delante de ella hay un cochecito de bebé. Dos cochecitos juntos.

    En ellas están durmiendo sus hermanitas.

    Sus ojos están cerrados y parecen ignorar el ruido de la calle.

    Mi mejor amiga se adelanta corriendo hacía su madre saludándola con entusiasmo. Siendo recibida por una gran sonrisa de parte de ella.

    Algo dentro de mi le tiene envidia a ese momento.

    -¿Qué tal el colegio hoy cariño? -le pregunta ella mientras coge su mochila y la esconde en la parte baja de los cochecitos- Hoy tendremos que ir caminando hasta casa. La pequeñas no querían dormirse. He salido a pasear un poco a ver si mirar los arboles las tranquilizaba y se han dormido las dos.

    Me giro sobre mis talones de forma involuntaria mirando la entrada del colegio y la salida de los demás estudiantes.

    Todos los mayores.

    Los de infantil se han ido hace una hora. 12:00 h.

    -Muchas (tomar aire) cosas tomar aire) mamá. Demasiadas tomar aire) cosas tomar aire) para tomar aire) contar tomar aire) -su respiración estaba algo rara.

    -¡Ala, tantas!. Tendrás que contármelo todo durante la comida. Tenemos lasaña casera.

    No quiero saber que hora es.

    Cerca de la una. Terminamos a esa hora, no necesita saber si han pasado cinco o veinte minutos desde esa hora. No hace falta.

    Hace falta.

    Hoy no hace falta. Mañana no ara falta. El viernes si.

    -Lo se te vi hacerla ayer.

    -Claro cariño, se lo decía a NOMBRE -le explica de forma tranquila mirándonos, primero a ella y después a mi-. Dame tu mochila, cielo la pondré con la de NOMBRE así no te pesara tanto.

    -Gracias mamá de NOMBRE. Es muy amable de tu parte.

    -Faltaría más cariño. Ya que tengo el carrito de las gemelas es lo mínimo que puedo hacer. Tiene sus ventajas y sus desventajas como todo -me explicó colocándola debajo del carrito y empezando todas a caminar hacía la casa- ¿Tu también has tenido un buen día hoy en el cole?

    -Normal. Solo que tengo el cuerpo algo pesado y quiero dormir.

    -Esta juventud cada vez nace más cansada -se ríe tapándose la boca-. Perdona cariño. Es algo que siempre me decía mi abuelo, a todas horas. Estudiar todo el día es duro. Tanto en primaria tercero como en la universidad. Es duro siempre que nos dan nuevo información que aprender o recordar.

    -Mi madre no opina lo mismo -le respondo sin ser consciente de lo que iba a decir.

    No debes contar estas cosas a desconocidos.

    Es la madre de mi mejor amiga no una desconocida.

    No se cuentan las cosas que ocurren dentro de casa. Mucho menos a los perfectos como ellos.

    No son perfectos. Nadie es perfecto. Solo son ellos mismos.

    Nadie es el mismo. Ni con los demás ni con uno mismo.

    Escondemos algo oscuro. Algo aceitoso que impide ver el agua.

    -Supongo que muchos padres no lo ven igual. Es una pena. Cuando uno se hace mayor, a veces, tiene la desgracia suerte de acordarse de como ser un niño. Una pena.

    -Supongo -no se que más decir y solo dejo que el silenció nos acompañe.

    Segundos.

    -Yo si recuerdo que es ser pequeña. Las preocupaciones que tenias, las ganas de ser mayor. Quería crecer rápido y formar una familia propia. Muchos hijos o hijas, eso me daba igual. Una gran casa con un gran jardín. Tener varias mascotas, una por hijo. Ellos nos enseñan a querer sin importar nada. La edad, el idioma o quienes aparentamos ser. Solo son amor. Así estaría segura de que siempre sabrían que es el amor, independientemente de lo que les pueda pasar en la vida.

    -¿Siempre has vivido aquí mamá? -le preguntó mi mejor amiga observando a sus hermanitas dormir.

    -En este pueblo si. No en la casa que vivimos -noté que la ultima parte fue dicha con algo de tristeza en su voz -. Lo importante es que ya os tengo a vosotras. Todo niñas, su padre todavía espera tener un niño en la familia. A mi no me molesta que todas sean niñas, pueden hacer lo  mismo que con los niños. Quiere un niño. Hombres nunca conformes.

    -¿Eso quiere decir que habrá otro hermano en camino pronto? Yo ya no he pedido ninguno por carta. NOMBRE tampoco a pedido ninguno por carta. Solo queda papá.

    Entonces lo vi. Su barriga estaba algo hinchada. La ropa que llevaba, elegante era algo más suelta que de costumbre con colores cálidos. Sin tacones.

    Vestía igual cuando estaba esperando a las gemelas. Lo que de normal procuraba no caminar mucho.

Mamá también usó ropa cómoda.

    -Exacto cariño tu padre. Él nunca se queda con las ganas de pedir todo lo que quiere -volvió a reír- ¿No te gusta la idea?

    -Ma ya no cabemos en casa, ¡no hay baños suficientes! Donde va a dormir, yo no quiero compartir habitación con las gemelas. Ma seremos tres durmiendo y no hay tanto espació... -y ella siguió hablando y quejándose y protestando y exponiendo todo su disgusto.

    -En tu habitación ya hay una litera y tiene tres camas. No es un gran cambio. Solo serán más pañales. Menos tiempo por las mañanas y poco más. Igual que las gemelas.

    -¡Es un cambio muy grande mamá! Es un desastre -mi mejor amiga solo podía negar con la cabeza-. Esas camas ya tienen nombre, una es mía la otra es de NOMBRE y la ultima es de NOMBRE. Son las de mis amigos mamá. Las gemelas ya tenían un espacio para ellas, la cosa es que solo pedí una y se equivocaron. Vale no pasa nada tener una hermana repetida. Es diferente, él es nuevo. Yo no lo he pedido a parte de que NOMBRE tampoco. No, lo mejor es que el bebé tenga su cuarto o que duerma con las gemelas o con NOMBRE o con vosotros.

    Reaccione al oír mi nombre en sus labios. Ya estábamos delante de su GRAN casa.

    ¿Cuántas plantas necesita una familia para poder vivir todos cómodamente bajo el mismo techo?

    Por lo visto ellos más de lo que tenían en ese momento. Dos.

    Abajo todas las zonas comunes.

    Arriba todas las habitaciones.

    Mi mejor amiga continua explicando todos los problemas de un nuevo bebé en la familia. Los atascos en los baños mucho mayores a los que eran en ese momento y mil cosas que ignoraba. Yo y su madre al verla solo sonreír ante las palabras de su hija e ir buscando las llaves en el enorme bolso que siempre llevaba con las gemelas.

    -Mira para que se te pase el disgusto de la noticia podemos ir este fin de semana al parque grande que hay en el centro y podrás jugar todo lo que quieras.

    -No es divertido si voy sola.

    -NOMBRE y NOMBRE puede venir. Solo hablare con sus madres y ya esta. Dejare a las gemelas con los abuelos e iremos con tu hermana. Seguro que también le hace mucha ilusión.

    -¿Ella lo sabe?

    -Claro cariño, se dio cuenta hace unos días.

    -Me parece tan mal ser la ultima en siempre saberlo todo -sus quejas hacían que me doliera más la cabeza que antes- ¿verdad NOMBRE?

    -Yo también soy la última en saber lo que ocurre en mi casa. Nunca me dicen nada hasta que no ocurre.

    Un bostezo nos llamo la atención. Una de las gemelas se estaba despertando poco a poco. La otra parecía llevar un buen rato despierta y en silencio. Mirándonos desde su asiento.

    -Vale, dejemos la noticia a un lado y llenemos nuestras barrigas con una rica porción de lasaña.

    -Tengo hambre y tengo más hambre de lo normal solo por el enfado.

    -Lo se cariño. Te pondré media bandeja de lasaña solo para ti.

    No respondió y su madre se rio al ver el rostro rojo de mi mejor amiga.

    Yo me reí.

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