Relato 48: El origen de Tanit (5)
Holis, ecuador pasado
Vamos poco a poco descubierto un poco más del mundo sin llegar a entenderlo del todo. Es algo que sabía podría jugar en mi contra pero debo pensar que al final esta historia es solo un grano de arena en un playa.
Lo bueno de todo esto es que si fuiste de los que pudo leer Islas Flotantes en su momento puede que te hagas una idea de quienes son algunos personajes. Solo digo que en un futuro volverá, pues eso era un borrador y tengo algunos puntos que quiero pulir.
Además de que son necesarios.
¿Opináis lo mismo?
***
Una caja de música sonaba olvidada en la repisa de una chimenea. Unas cortinas ondeaban a pesar de que ningún viento se colaba en la estancia.
En cambio, en el exterior, este mismo era tan violento que impedía la entrada al solitario castillo.
Una alta y oscura figura caminaba por sus largos pasillos. La propia luz rebotaba sobre su atuendo sacando, destellos plateados y dorados.
Sus pies soltaban breves chispas de colores sobre el frío suelo de mármol.
Sus manos, entrelazadas a su espalda, mantenían un porte erguido y sus labios permanecían curvados en una permanente sonrisa. Todo iba como estaba planeado.
Ella volvería.
Él podía esperar su regreso con Calma. Planear su visita a la Perfección.
Nada debía salir mal. Era de suma importancia que Destino, que Tiempo, que Imaginación trabajaran junto a Locura.
Tomo una gran bocanada de aire vaciando por un segundo la estancia y expulsándola de sus pulmones de forma lenta. Continúa. Pausada.
—Nada puede estropear nuestro bello reencuentro. Nada -manifestó al futuro incierto que esperaba obtener de forma segura y certera.
***
Comentarios
Publicar un comentario